09 diciembre, 2014

Trastierro de la ceniza



Cuando un ángel baja al mundo se abren las llagas de la tierra y brotan los vacíos. Aquí no habita aquella desolada quimera, continua caminando, esta sólo es tierra de extravíos donde los espejismos son piel de nube que astillan todo anhelo. Ten cuidado, aquí las palabras queman el alma, entre flamas y cenizas terminan trasterradas las tintas y sus latidos. Y no hay manera de arrancar ni un nombre, ni un recuerdo, de los escasos vestigios.

 Sigue tu camino peregrino y no tropieces con las piedras, que si se abren, de sus adentros brotan las lágrimas de Circe, ese ingenuo pichón que intentando escapar de laberintos de viento, el sol le cercenó mirada y vuelo. Ave tonta que deambula el destierro. Se desgarró sus plumas en giro y canto suplicando perdón al divino mar, ensordecido por su propios oleajes. El cielo, látigo implacable, le derrumbó sobre su vuelo toda la intemperie. Ahora, ya no quedan, sino despojos del tiempo y la arena. 

Esta tierra, trastierro de la ceniza, engulle toda la sal y su recuerdo. En este páramo, las ánimas deambulan en transparencia de olvido...





04 diciembre, 2014

Sólo una desaparición más del aliento...



Tres días ya... como Lázaro..., pero aquí no hubo resurrección, sino sólo un acta, único recuerdo de una vida sesgada como el sueño hecho trizas. 

La esperanza ataviada de anhelo se volcó en despecho y aquella falda que ondulaba el viento, ahora sólo es un despojo en el destierro.

Ni rastro del polvo, el tiempo, la lluvia o aquel latido de fugaz nocturnidad, en que las voces cayeron desgranadas por el secreto; y todas las palabras como labios fundidos del encuentro, quedaron desperdigadas como las piedras en el desierto.

Sólo fue un latido de la palabra que anhelaba su propia historia, pero sus alas fueron cercenadas, simple desaparición ante el desprecio que ignora los vuelos y su caída. Y tras la llama llegó el filoso hielo, como látigo sin piedad, partió sueño y deseo, hasta convertirlo en menudencia de cenizas. Aquí ya no se pronuncian palabras, ni voces, ni siquiera se susurra el nombre de la letraherida, pues sólo quedan llagas de luna descuartizada en el infinito.

¿Cómo gritar, si el aliento ha sido despedazado por huracanes?

La desaparición deambula por un páramo, donde sólo respiran abandonos y el granizo late en su propio llanto de letras. 
Las palabras ruedan como cascada de rocas y caen al infortunio, ya no se tropezaran dos veces con el mismo verso, ni la tinta, recorrerá la piel blanca del papel, en que se trazan enigmas de aquel poema que terminó desechado, como un sueño fracturado.

Así quedaron sepultadas todas las astillas de la voz y la tinta, desgarró su último vuelo, intentando trazar algún rastro que el océano pudiera escuchar, intentó dejar sólo una pista naufraga en la arena que diera su paradero en esta tierra del desprecio. Pero la vida trocada en polvo seco, fue arrojada a su suerte de intemperie, tan sólo era un insignificante dígito más en la desaparición del alma. 


Y aquel vestigio de la palabra, ya no dió aliento alguno, tampoco respiró la mirada en lejanía, sólo quedó una marquesina en la sombra que busca inútilmente encontrar su propio recuerdo entre el olvido y la indiferencia...




29 noviembre, 2014

¡Ay voz secreta del amor oscuro!



¡Ay voz secreta del amor oscuro!
¡ay balido sin lanas! ¡ay herida!
¡ay aguja de hiel, camelia hundida!
¡ay corriente sin mar, ciudad sin muro!

¡Ay noche inmensa de perfil seguro,
montaña celestial de angustia erguida!
¡ay perro en corazón, voz perseguida!
¡silencio sin confín, lirio maduro!

Huye de mí, caliente voz de hielo,
no me quieras perder en la maleza
donde sin fruto gimen carne y cielo.

Deja el duro marfil de mi cabeza,
apiádate de mí, ¡rompe mi duelo!
¡que soy amor, que soy naturaleza!

 Federico García Lorca

24 noviembre, 2014

Intemperie



Ante el mundo quebrado,
tu leve tinta es sepulcro del viento.
Azar que traza paso
a sol y luna en despliegue de cielo,
nacen aves de fuego,
con alas de infinito,
y hunden sus vuelos en el olvido.





14 noviembre, 2014

Hebras de cielo




Breve aliento quebrado del amanecer,
la memoria del cielo nos guiña...
enardece la fría neblina,
que a pasos de bruma, deambula...


Un eco lejano de transparente tinta,
traza sus estelas en el agua,
lágrimas sigilosas que visten la lluvia,
y nos decapitan todos los latidos.


Aquí, ya sólo el frío trascribe voces,
hay palabras que ya no riman en este mundo,
parias ensoñaciones predestinadas al vacío,
caen descuartizadas, fracturando la mirada .


Sí, un aliento de amanecer nace roído en esta tierra,
la primer piedra golpea certera el alma,
y no hay hilo que pueda zurcir esta esperanza,
ya fragmentada y hundida por el monte, en su propio extravío.







10 noviembre, 2014

Estela del silencio



El miedo gangrena el alma, 


silencio...,  


un grito agrieta el mundo.







 Toda tu voz brota entre cenizas. 


Nada puede borrar la existencia, 


desde el polvo, tu voz huye de la barbarie y la mirada late. 







Somos memoria que llora, 


...aquí diluvia el espíritu. 










07 noviembre, 2014

PRESAGIO





Tú, tiempo.



Distancia de tu cuerpo

sobre el mío.



Soy menguante cielo,

caprichoso fragmento

de tu suerte gatuna.