17 agosto, 2011

Insomnio



Ni les cuento lo que acabo de hacer... he leído las 137 páginas de la supuesta tesis que llevaba y no pude evitar pensar en cierto lector brutalmente agudo y exigente.. en un ataque de pánico le he dado un deleite al archivo. Me iré a dormir, estoy cansada, tensa y escribo pura tontería desatinada... ya ni llorar es bueno, mañana empiezo AGAIN, Cómo Penélope sin visos de un Ulises he destejido para volver a tejer.. como se llamaba el susodicho que subía y se le caía una piedrita del Hades, no recuerdo el nombre pero me siento igual que él en este trabajo. ¡Ah sí, Sísifo! Definitivamente este trabajo es la ¡piedrita de Sísifo! y este Insomnio es tan letal como el que narra Dámaso:





INSOMNIO

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres
                                                       (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo
en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros,
o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán,
ladrando como un perro enfurecido,
fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios,
preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad
                                                                                             de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?

Dámaso Alonso

16 agosto, 2011

A UN POETA MUERTO (F.G.L.)







Así como en la roca nunca vemos 
La clara flor abrirse, 
Entre un pueblo hosco y duro 
No brilla hermosamente 
El fresco y alto ornato de la vida. 
Por esto te mataron, porque eras 
Verdor en nuestra tierra árida 
Y azul en nuestro oscuro aire. 



Leve es la parte de la vida 
Que como dioses rescatan los poetas. 
El odio y destrucción perduran siempre 
Sordamente en la entraña 
Toda hiel sempiterna del español terrible, 
Que acecha lo cimero 
Con su piedra en la mano. 

Triste sino nacer 
Con algún don ilustre 
Aquí, donde los hombres 
En su miseria sólo saben 
El insulto, la mofa, el recelo profundo 
Ante aquel que ilumina las palabras opacas 
Por el oculto fuego originario. 

La sal de nuestro mundo eras, 
Vivo estabas como un rayo de sol, 
Y ya es tan sólo tu recuerdo 
Quien yerra y pasa, acariciando 
El muro de los cuerpos 
Con el dejo de las adormideras 
Que nuestros predecesores ingirieron 
A orillas del olvido. 

Si tu ángel acude a la memoria, 
Sombras son estos hombres 
Que aún palpitan tras las malezas de la tierra; 
La muerte se diría 
Más viva que la vida 
Porque tú estás con ella, 
Pasado el arco de tu vasto imperio, 
Poblándola de pájaros y hojas 
Con tu gracia y tu juventud incomparables. 

Aquí la primavera luce ahora. 
Mira los radiantes mancebos 
Que vivo tanto amaste 
Efímeros pasar junto al fulgor del mar. 
Desnudos cuerpos bellos que se llevan 
Tras de sí los deseos 
Con su exquisita forma, y sólo encierran 
Amargo zumo, que no alberga su espíritu 
Un destello de amor ni de alto pensamiento. 

Igual todo prosigue, 
Como entonces, tan mágico, 
Que parece imposible 
La sombra en que has caído. 
Mas un inmenso afán oculto advierte 
Que su ignoto aguijón tan sólo puede 
Aplacarse en nosotros con la muerte, 
Como el afán del agua, 
A quien no basta esculpirse en las olas, 
Sino perderse anónima 
En los limbos del mar. 

Pero antes no sabías 
La realidad más honda de este mundo: 
El odio, el triste odio de los hombres, 
Que en ti señalar quiso 
Por el acero horrible su victoria, 
Con tu angustia postrera 
Bajo la luz tranquila de Granada, 
Distante entre cipreses y laureles, 
Y entre tus propias gentes 
Y por las mismas manos 
Que un día servilmente te halagaran. 

Para el poeta la muerte es la victoria; 
Un viento demoníaco le impulsa por la vida, 
Y si una fuerza ciega 
Sin comprensión de amor 
Transforma por un crimen 
A ti, cantor, en héroe, 
Contempla en cambio, hermano, 
Cómo entre la tristeza y el desdén 
Un poder más magnánimo permite a tus amigos 
En un rincón pudrirse libremente. 



Tenga tu sombra paz, 
Busque otros valles, 
Un río donde del viento 
Se lleve los sonidos entre juncos 
Y lirios y el encanto 
Tan viejo de las aguas elocuentes, 
En donde el eco como la gloria humana ruede, 
Como ella de remoto, 
Ajeno como ella y tan estéril. 

Halle tu gran afán enajenado 
El puro amor de un dios adolescente 
Entre el verdor de las rosas eternas; 
Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra, 
Tras de tanto dolor y dejamiento, 
Con su propia grandeza nos advierte 
De alguna mente creadora inmensa, 
Que concibe al poeta cual lengua de su gloria 
Y luego le consuela a través de la muerte.

Como leve sonido: 
hoja que roza un vidrio, 
agua que acaricia unas guijas, 
lluvia que besa una frente juvenil; 

Como rápida caricia: 
pie desnudo sobre el camino, 
dedos que ensayan el primer amor, 
sábanas tibias sobre el cuerpo solitario; 

Como fugaz deseo: 
seda brillante en la luz, 
esbelto adolescente entrevisto, 
lágrimas por ser más que un hombre; 

Como esta vida que no es mía 
y sin embargo es la mía, 
como este afán sin nombre 
que no me pertenece y sin embargo soy yo; 

Como todo aquello que de cerca o de lejos 
me roza, me besa, me hiere, 
tu presencia está conmigo fuera y dentro, 
es mi vida misma y no es mi vida, 
así como una hoja y otra hoja 
son la apariencia del viento que las lleva.



Como una vela sobre el mar 
resume ese azulado afán que se levanta 
hasta las estrellas futuras, 
hecho escala de olas 
por donde pies divinos descienden al abismo, 
también tu forma misma, 
ángel, demonio, sueño de un amor soñado, 
resume en mí un afán que en otro tiempo levantaba 
hasta las nubes sus olas melancólicas. 

Sintiendo todavía los pulsos de ese afán, 
yo, el más enamorado, 
en las orillas del amor, 
sin que una luz me vea 
definitivamente muerto o vivo, 
contemplo sus olas y quisiera anegarme, 
deseando perdidamente 
descender, como los ángeles aquellos por la escala de espuma, 
hasta el fondo del mismo amor que ningún hombre ha visto.

Cernuda




15 agosto, 2011

Pensamientos de un día...



La lluvia de la tarde grita abandonos silenciosos que se estampan contra el pavimento que grita astillas de viento.


Hoy la tarde se mueve como una nube seca que deambula su propio abandono, su voz cae como gotas líquidas que flotan sus realidades y sin remedio se estampan calladamente contra el pavimento que grita silencios y astilla la tarde. No hay tierra ni raíces que transformen en una espera verde con voz de montaña. Los árboles fueron desterrados y ahora el cielo lo sostienen los gigantes metálicos de luz y rayos.


Es el gato el único que escucha los lenguajes del agua, el viento y el hielo...

                                                                                                                                L'l / ©Lucía de Luna



Primer idea del día...

Noche vacía

La luz,  Ave herida

Estrella fugaz .



Empty night 

light, wounded bird 

Shooting Star.

                           L'l /  ©Lucía de Luna



25 julio, 2011

Insomnolencia


COLIBRÍ

Eres voz de mar,
distante...,
cercano,
¡voz del silencio!

MIRADA


Ojos de sangre
nos miran en las palabras,
pálida agua noctámbula...
acecha.


BÁLSAMO


El huele de noche
se saborea en la inexistencia.


MAPA


Todo fuego
acentúa mis oscuridades.
¡Ten cuidado viajero!
Puedes extraviar el grito.


ORÁCULO


Atardece...
lentamente,

la soga,
alba marina,
labio atracado.


                                         L'l /  ©Lucía de Luna

23 julio, 2011

Sol y lluvia de colores





El sol salió dando piruetas en las ramas del aire.
Que mejor día para lavar ropa.
Pero este sol travieso hecho luz de viento
sonsacó a mis calcetines a jugar caídas súbitas
y acaban de pasar por mi ventana como lluvia de colores
botados de la risa desde la azotea,
¡nunca vi suicidas tan contentos!
Perdidos los pares ¿cómo los combinaré ahora?
Azul y verde se ven lindos juntos.

L'l /  ©Lucía de Luna

22 julio, 2011

Fénix tornazul




Al abrir los ojos, una suave y nublada voz de mañana entra a pasos lentos por una ventana.
SE   R E S P I R A    L I B E R T A D

Todo error ha sido enmendado sin violencia, sin agresión y los aciertos dieron y seguirán dando sus frutos.

Nada es blanco, ni negro, ni escala de grises... también hay colores.

Cada palabra ahora cae como una práctica de vuelo y las imágenes borbotean en un ojo de agua con sus propios aires y sonidos.

Hay voces de torrencialidad que nos revelan el pasado y el futuro. Cada tinta engarza algo del alma, cada letra lleva tatuado un suspiro y en cada frase no hay sino la búsqueda de una mirada que lea. Son los ojos del lector, su aire es el que da vida a una hoja de luz, que hace latir estas palabras que insinúan un diálogo de quien escribe con quién lee.

Así trazamos nuestros pensamientos. Así se engarzan en una danza que toma sus propios vuelos en la lectura, el pensamiento deambula en su propio sueño y la tinta solo suspira una historia que es en realidad todas las historias. Situados en este punto cero, pasado a la izquierda, presente a la derecha y un futuro al frente sólo debemos dar un paso en espiral para alcanzar el límite del universo.

Aquí en este vacío es que se inicia todo, en este blanco que posee sus propios latidos que están a punto de iniciar, ¿los escuchas? somos tú y yo, en otro espacio donde no hay ni tú, ni yo, sólo la tinta hablando de sus propios mundos. Quizá un primer paso extraviado quedó atrapado en las pestañas y en la yema de los dedos se guarda una memoria tangible que relata su propia mirada de quien observa.

Es el redactar de aires azulados y nocturnos que durante la mañana dan a la piel del ave un vuelco del alma. Es una luna hecha hojuelas que ante una mirada busca trazar sus propias nocturnidades y esconder estrellas y lágrimas.

Ante un primer paso el ser tiembla sus propios derrumbes. Un ayer hecho escombros que abandonó indaga en el viento. La marea marca el rumbo de las palabras, deambula en aquella melodía de montaña, así es el olvido y su memoria.

Final o principio, un mismo punto de partida. Y la tierra del ayer hurga y escarba su hiedra, sus rocas. Imagen escondida que se revela en una tinta que fluye torrencialidades y abre sus propios cauces en la hoja que escribe como si desplegara sus alas de cielo.

Vencidas las grietas de la noche por una palabra renacida del fuego; las líneas son ave fénix azul que se trueca en aleteos de Quetzal tornazul. Revolotea la orilla del universo e indaga esa mirada que da rumbo a otros cielos.  Es la lectura la que le da sentido a toda la existencia de la tinta. Ave de la memoria.

                                                                                                   L'letraferit /  ©Lucía de Luna