Para Arty, poeta celtíbero, cuya voz aún susurra en el viento lejano.
Un año ya...
El temblor de tierra aún se retuerce, dolor profundo que aqueja todas las palabras en silencio y lejanía.
Hace un año, tus palabras, tinta luz, fueron escarcha de viento; mis lágrimas, un simple resquicio del olvido.
Un solo encuentro, una tarde de mayo con llovizna. Ambos celebrábamos el primer aliento, con unos años de diferencia.
Un giro del destino, reflejos de almas afines, breve viraje de huellas de otra vida.
No fuimos nosotros, sino la memoria dormida que despertó entre versos.
En otro tiempo hubo tinta; en esta vida, solo lejanía de océano y noche.
Hace un año que caminas entre estrellas. La luna negra es sigilosa grieta que se quiebra ante tu voz de luz, tu voz de agua, de luna sin rostro que arribó bajo la sombra del sol negro en el cenit de tu tierra.
Hay una lágrima que cruza el infinito del sueño.
Y tu voz, tu bella voz, es tinta que navega la memoria.
