29 diciembre, 2012

NanoArgucias I




Erase una vez en la era del tuit...







  • Papá Gepetto:
No es que yo sea mentiroso, simplemente veo y digo las cosas desde otra perspectiva.

Pinocchio














  • Aladino: mi contrato dice claramente que tendré servicio de limpieza y aspirado, cada vez que regreses de tus aventuras; o me cumples o te hago huelga y no VUELO MÁS... 
La alfombra.





  • Pero... ¿a que mendiga bola de ratones se les ha ocurrido llevarse mis BOTAS? 
                  Recompensaré sin comerme a quien me las entregue...
                                                     A T E N T A M E N T E

                                                          El Gato













  •  Romeo:
             Me hago la muerta, nos vemos en el mausoleo;
        no te mueras del susto, sólo despiértame con un tierno beso.

                                                                    Julieta











  • Príncipe, no te pongas celoso. Yo sólo vivo con siete buenos amigos; tú sabes muy bien que mi corazón es completamente tuyo.

                                                                            Blancanieves












  • Lobo.  Yo te lo dije, mira que te lo dije. Si te comes de una sentada al cazador, al leñador, a mi abuelita y a mí de postre; te vamos a dar indigestión. 
                                                Caperucita

















  • Ulises: ¡Déjate ya de andar navegando aventuras con sirenas y regresa...!
               ¡Oh, termino este tapete y pierdes casa, esposa, hijo y hasta el perro!

                                                            Penelope.









  • Quijote:  Si crees que no me entero de lo que andas diciendo, te equivocas... 

                  ¡Si me quieres, ven y dímelo a la cara y hablamos!

                                                               Dulcinea del Toboso.























Ilustraciones:
Pinocchio by Enrico Mazzanti (1852-1910)
Romeo y Julieta, Frank Dicksee (1884)
Penelope de William Waterhouse (1915)
Caperucita Roja - John Everett Millais
Dulcinea y Quijote, Patricia Filgueira.

23 diciembre, 2012

Hálitos de invierno



invierno




La anciana madre invierno,
comienza su  gélido deambular por el mundo.
Algunos duermen, otros sueñan. 

El agua detiene sus pasos, se viste de hielo,

y en voz del viento
 un eco de la voz del poeta:



  



Noche Cerrada



Frío_invierno
Campo desnudo. Sola
la noche inerme. El viento
insinúa latidos
sordos contra sus lienzos.

La sombra a plomo ciñe,
fría, sobre tu seno
su seda grave, negra,
cerrada. Queda opreso

  el bulto así en materia
de noche, insigne, quieto
sobre el límpido plano
retrasado del cielo.
  
Hay estrellas fallidas.
Pulidos goznes. Hielos
flotan a la deriva
en lo alto. Fríos lentos.


 

Nos presentó el invierno

Una sombra que pasa,
sobre el contorno serio
y mudo bate, adusta,
su látigo secreto.

Flagelación. Corales
de sangre o luz o fuego
bajo el cendal se auguran,
vetean, ceden luego.

O carne o luz de carne,
profunda. Vive el viento
porque anticipa ráfagas,
cruces, pausas, silencios.

                                                              V. Aleixandre














FELICES FIESTAS DECEMBRINAS 


FELIZ NOCHE BUENA 


UN MUY BUEN AÑO NUEVO


Y MIS MEJORES DESEOS PARA EL 2013





17 diciembre, 2012

Ithil'l, deambulaciones en busca de huellas lunares


Ithil'l

Cuando conocí a Ithil'l, me llamó la atención su nombre, me lo dijo con una voz casi inaudible y me explicó que su madre era tarotista y le había puesto ese nombre, era de origen mágico. Y luego me miro con sus ojos profundos a medio abrir. Su piel era extremadamente blanca. En su cabello colocaba pequeños pasadores adornados con diminutas mariposas. No comía pescado ni ningún tipo de carne. Su mirada parecía estar extraviada como anhelando algo. Y al mismo tiempo mirarla era ver algo totalmente apacible, como si su alma fuera de un cristal claro y repleta de agua tranquila. Si te acercabas a preguntarle en que pensaba siempre decía lo mismo. Medito en el desierto y, continuaba imperturbable.


A veces tenía la maña de meter su mano a alguna bolsa de su ropa y sacar un pequeño trozo de madera en forma de moneda y mirarlo un instante para volverlo a esconder entre sus bolsillos. Nunca decía ni qué era, ni porqué lo hacía; aunque la hostigaras para ello, ella simplemente mantenía la tranquilidad y no cedía ante la presión. Luego simplemente sonreía y se marcha absolutamente tranquila.

Verla alejarse era como ver flotar una nube en proceso de lejanía, su sombra se iba fragmentando en un andar tan suave que daba la sensación de levitar y a veces esa sombra formaba la figura de un dragón que parecía protegerla o deambular tras ella como una mascota.


Nunca ha dicho exactamente cuál es su origen, dónde nació o de dónde ha venido; lo más que te comenta es que sus padres viajaban cuando nació y si le indagas pero dónde estaban, sólo levanta los hombros y dice: la verdad no lo sé, no me lo han dicho y yo he dejado de preguntarlo hace mucho y no vuelve a decir nada. Y luego se ausenta en sus propios pensamientos aunque este presente.

Un día la lleve a pasear a un museo, quedó fascinada ante uno de los monolitos de piedra. Al salir en el café le conté la leyenda y se horrorizo cuando supo que esas fragmentaciones representaban el desmembramiento y decapitación de una mujer y sólo exclamo con una fuerza de voz que nunca le he vuelto a escuchar: ¡Pero que salvajes son aquí!.

Otro día la vi leyendo mientras tomaba el sol de la tarde junto a un árbol, al acercarme la vi hojear un libro con fotografías de albatros y otras aves marinas. Me sonrió y me dijo: ¿No sería hermoso tener alas y poder visitar el lugar que uno quisiera en el tiempo que uno deseara? A mí me gustaría visitar el mundo hace muchos siglos, cuando a penas comenzaba a generar su propia historia. Luego suspiro y siguió mirando su libro.


Así era Ithil'l, charlar con ella era como intentar dialogar con un ser mágico y nunca sabías que podía responderte; lo cierto es que no parecía pertenecer a ningún lado y en esa fragilidad radicaba su propia fuerza que la volvía absolutamente intangible, etérea y lejana.








Pintura de Lilla Cabot Perry, "Woman with a silver Vase", 1905. 

12 diciembre, 2012

12.12.12...

1112-anular-solar-eclilpse




FILAMENTO

Hoja santa,
a tus manos caída,
salamandra cristal navega,
playa alterna...

La llave,
perdida en tu ombligo.

Voluntad hambrienta,
palpas todas mis apetencias,
ogro tímido.

Sin voz ni voto,
eres viento cuajado,

quiebras...

Arena quieta,
afloro en tu oleaje,
fúrico mar adormecido.


alcatraz azul


MOSAICO
Plata a gotas,
casual anillo
danza en el dedo del tiempo.

Encuentro circular,
Dios crea destinos vacíos.

Y la cama desnuda
que juega a ser doncella...



 amor

 
ARENAL
La muerte
es sólo insolencia.

Dios es este punto cachondo
que estrella mi arena.

¡Soy virgen! ¿Asecho?



aguardo enla marea

09 diciembre, 2012

ASTIL

océano pacífico, viña del mar-chile


Te marchas
envuelto de aroma lunar,
orquídea afrodisíaca.


Mis arácnidos ojos
devoran una a una tus pestañas,
desnudo toda palabra.


¿Descubriste la gaviota que navega mis labios?

Ave,
llave del mar
que aguarda tu oleaje,
sombra fugaz llena el silencio.



02 diciembre, 2012

Némesis







Desde el no mundo la llama gira y devora una letraherida, tinta que habita el vacío y deambula su evanescente cristal de lejanía. 

Noventa y nueve, el ciclo ha cerrado su tiempo y la saeta lanzada abre brecha ante un universo que vocifera sus propios silencios. 

Mirar estrellas es decantar la orfebrería de la luz de la mirada divina; ningún latido guarda ya sentido y, sus cada vez más lentas exhalaciones son huellas de la impermanencia de un eterno insomnio. 

Los síntomas del fuego emanan sus azufres, son gritos azules y violáceos que emergen en armonía del ocaso.

La injuria fue un sueño, su penitencia la estrepitosa caída de Ícaro enfrentando su frágil humanidad. 

Estos laberintos sólo son las ruinas que el Minotauro deja tras sus deambulaciones. 

En este mundo no hay albatros que confronte al mar y sus olajes de encaje porque todos los océanos se inundaron de olvido y ya sólo germina el silencio. 

Una flor de cristal brilla en lejanía y llena todo cielo quemando el espíritu. Este es el punto de quiebre, la fisura de la niebla. Aquí yace el instante despeñado y todo recuento es rumbo a la última exhalación de un aire fracturado, así cae el mito que devoran las frías llamas del Hades. 

Noventa y nueve, epitafio y vestigio del tiempo que jamás debió ser danzado, la letraherida hurto una palabra y por ello se encamina a su destierro. Lo que nos duele del naufragio no es el hundimiento sino que el sueño nunca alcanzó la otra orilla.

Noventa y nueve, las puertas quedaron cerradas...


L'l